Marginalidad educativa y aislamiento virtual


La marginalidad educativa y el aislamiento virtual en tiempos de Pandemia

En este artículo te presentaremos una mirada sobre la Educación en Argentina en medio de la Pandemia. Un mirada que expondrá la marginalidad educativa y aislamiento virtual en los cuales estamos inmersos.

Los inicios el Covid-19 en la Argentina

La diseminación del virus "Covid-19" por todo el planeta instó a que la OMS el 11 de marzo la decretara como Pandemia Mundial. Cada país adoptó las medidas preventivas a su alcance para intentar paliar los efectos devastadores que el Coronavirus provocaba al pisar cada territorio nacional.

Argentina no fue la excepción, y al tratarse de un país de tercer mundo que enfrenta la crisis sanitaria, económica y social de una manera crónica, intentó ganar tiempo y comenzó a trabajar para evitar que el sistema de salud colapse cuando se alcanzar el pico de la curva de contagios. 

Desde el día 20 de marzo, los argentinos estamos en cuarentena, cumpliendo con el DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) que en una conferencia de prensa anunció el presidente Alberto Fernandez, el día anterior. Este decreto determinó el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). A la fecha llevamos 66 días de confinamiento. El último anuncio extendió esta medida hasta el día 7 de junio inclusive. Vamos camino a ser uno de los países que más han sostenido esta forma preventiva para tratar el Coronavirus. Saber cuando se levantará la cuarentena es imposible mucho menos en estos momentos, cuando los índices de contagio y muertes están en alza, sospechándose que hemos llegado al esperado y temido pico del que venimos hablando desde hace semanas. 

Si bien la Cuarentena en Argentina es obligatoria, se está flexibilizando paulatinamente en las provincias que han sostenido la no aparición de nuevos casos durante más de dos semanas. Esto ha habilitado a la re-apertura de determinados sectores de la industria. En todos los casos, con estrictas medidas de higiene.

El presidente fue claro desde el primer día, el país esta en medio de una crisis económica pero hoy la prioridad es la vida de los argentinos. En la misma línea agregó que si hay algo que no le preocupa es el regreso de los chicos a las aulas. Y sobre este punto queremos abrir un debate hoy.


El sistema educativo en la Argentina

Previo al estallido del Covid-19, Argentina comenzaba su ciclo educativo 2020, como todos los años, en las mayorías de las provincias con paro. Los reclamos son los mismos año, tras año: condiciones dignas de trabajo, suba de sueldos en correspondencia a los índices de inflación, mejoras edilicias, entre tantas otras. Este año el escenario educativo fue atravesado por el Coronavirus, y esto provocó las visualización de desigualdades que todos conocíamos pero que en este contexto pasaron a quedar expuestas.

El gobierno anunció la entrega de cuadernillos para trabajar en todos los niveles educativos obligatorios, así mismo instó al uso de plataformas virtuales para el acompañamiento de los estudiantes, determinó horarios en canales educativos para que ofrezcan programas interactivos que desarrollen lo que esos cuadernos contendrían hasta que pueden realizar la redacción, impresión y distribución de los mismos.

Hasta aquí las medidas parecen inteligentes y muy acordes a la situación que estamos atravesando pero no. Además de docente de nivel medio, soy mamá de una niña que comenzó Primer Grado. Los cuadernos contemplaban actividades para cada día, y llegaron un miércoles, dos días antes que el material quedara obsoleto. Tarde, como siempre, todo llega tarde a las provincias. Por otra parte, el contenido no era significativo para la zona. En este punto aclaramos, que Argentina tiene descentralizado el sistema educativo, por lo que cada provincia se encarga de la selección de contenidos y de la paga de sueldos. Imaginen el panorama que esto significa y cuánto esto ha empeorado las condiciones que estamos atravesando.

Nivel Inicial

Formo parte de un grupo de Whatsapp por donde mandan material a diario para que los padres ayudemos a realizar esas actividades a nuestros hijos. Tengo la ventaja, debo reconocer, al ser docente y tener un negocio en casa de poder realizar ese acompañamiento, pero, ¿qué pasa con esos padres que no pueden hacerlo porque sus labores son fuera del hogar?, ¿qué pasa con los hijos de padres que no terminaron la escuela, que no saben leer ni escribir?, ¿qué pasa con los chicos que no cuentan con cable e Internet en sus hogares? Y vayamos más lejos porque es una realidad, ¿qué pasa con los padres que esta crisis le afectó la economía y no han podido trabajar?, ¿qué comen sus hijos?, ¿cómo pagan sus cuentas? Lejos de ser dramática, soy realista. 

Admiro a mi hija, a sus compañeros, a los padres porque todos estamos haciendo un gran esfuerzo porque esto salga adelante.  A veces hay que hacer una actividad y hay que ser muy productivo para hacerla con lo que tenemos en casa, porque el aislamiento hay que respetarlo, nosotros no vivimos cerca del centro y no podemos salir cada día a buscar un material específico para una actividad en particular. Y sigo pensando, mientras yo puedo reinventar en casa, quizás hoy un niño no vio a su mamá o su papá para hacer las tareas, no tuvo Internet en todo el día entonces nunca le llegó la actividad, o simplemente ese día no pudieron comer bien, y sin alimento no hay energía para querer aprender.

Por ahora los chicos, en general aun siguen con ganas de sentarse, con ganas de aprender. Pero, ¿hasta cuando? Ellos también se pueden cansar como nosotros, ellos también sufren la incertidumbre y el estrés que esto ocasiona en sus vidas. Entonces nos encontramos con el doble discurso de "respeten sus tiempos", "no los atosiguen", "no los presionen" y por otro lado, "no accedan a todas sus demandas" (cuando algo les intereso tanto que quieren saber un poquito más). 

En este sentido, parece que hay una sola forma de enseñar y aprender, lógicamente desde un paradigma conductista que en estos días ha perdido toda fuerza, porque sepan que cualquier idea tradicional de educación en este contexto ya no sirve. Los chicos ya no visten guardapolvos, no tienen un horario particular para hacer las tareas, los padres no somos docentes y sin embargo, nos ubicamos en ese rol cada día para dar nuestro granito de arena. Porque sabemos que es necesario hacerlo, es parte de nuestro compromiso. Pero hablamos de inclusión, del esfuerzo en casa y luego simplemente exigimos que además de enseñarles a los niños lo hagamos de una forma específica porque de otro modo el niño no lo va a comprender o se va atrasar. 

En medio de esta crisis que es tanto sanitaria, económica y social como es educativa, creo que debemos celebrar el aprendizaje en todas sus formas, porque en definitiva aprender no es repetir una formula mágica, es aceptar el desafío que el conocimiento se construye y que podemos alcanzarlo de diversas maneras, enriqueciéndolo en el camino con las experiencias individuales.

Si apelar a los golpes bajos, hay niños que van a la escuela por el comedor o la copa de leche. Muchas veces en su pancita solo hay lo que comieron allí. Agradezco que nuestros país pese a las miserias que padece, sea solidario. Si bien el estado organizo que los comedores trabajaran con un sistema de viandas para no cortar con este servicio tan necesario, la gente genera iniciativas para ayudar a los más damnificados, dando de lo que cada uno tiene, no de lo que le sobra.  

Párrafo aparte, para los niños que sufren maltrato y abuso que veían en la escuela el escape perfecto para su cotidiana pesadilla, porque en la escuela podían expresarse y pedir ayuda. Hoy están solos, sufriendo, algunos con hambre, otros con frío, durmiendo con el enemigo. Y ni siquiera aquí hablamos de los que no tienen hogar...

Nivel Medio

En nivel medio pasan cosas similares. Aquí los chicos son un poco mas independientes, pese a esto sufren los mismos avatares que los más pequeños. 

Al comienzo, desde la escuela en la que trabajo, nos pidieron actividades para darle a los chicos para que realicen en su casa. Era un modo desvirtuado, frío, distante, inefizaz e improductivo desde mi punto de vista. Pero luego de plantear la demanda, se logró que nos habiliten la creación  de un  espacio de acompañamiento. Algunos docentes continúan con la modalidad instalada en los comienzos. Otros nos aventuramos a probar otros caminos, la opción era usar las redes sociales en las cuales ellos participan. Evalué las posibilidades y consideré que la red social común a la mayoría era Whastapp. Por cada curso creé un grupo y establecí un día y horario de clases virtuales. El intercambio ha sido y sigue siendo productivo, no es lo mismo que el contacto cara a cara, pero ante la imposibilidad de habitar las aulas es una herramienta que permite hacer un seguimiento más real de su proceso de aprendizaje.

Como sociedad estamos lejos de contar con la capacitación y las plataformas para llevarlo a cabo de un modo funcional, pero ojalá solo fuera ese el problema. Hay alumnos que avisan que no pueden participar porque no tienen Internet, se les acabo el crédito,  se les rompió el teléfono y lo que parecía una solución vuelve a enfrentarnos con el problema. 

Las desigualdades existen, están ahí a la orden del día, a veces me replanteo si lo que hago nos acerca o los margina más. Ellos disfrutan la clase, pero ¿qué pasa con lo que no tienen teléfono? Siento que quedan nuevamente afuera del sistema. Con alguno de ellos, el trabajo es desde el celular de sus padres, pero en otros casos, ni siquiera eso. 

Tengo una alumna que está una semana en la ciudad y la otra en el campo acompañando a su papá que se traslada por trabajo, ella siempre entrega todo antes para poder cumplir. Otros alumnos me escriben pidiendo disculpas porque aun no han podido entregar la actividad y me dan la más diversas situaciones. Ojala fueran excusas, de verdad desearía que lo fueran, lo admito. Pero no lo son. 

Y después tenemos el caso de los alumnos de la noche, los que trabajan, tiene su familia, no disponen de mucho tiempo porque entre los quehaceres domésticos, el acompañamiento escolar que también hacen con sus hijos, muchas veces no les queda tiempo para estudiar y hacer sus propias tareas. Ellos se contactan para avisar que faltan a la clase porque están trabajando, porque consiguieron una "changuita" y justo se le superpone el horario. En otros casos,  prefieren avanzar con otra materia porque en ese espacio solo tienen fotocopias y guías y no llegan a terminarlas. Como ellos expresan, no estan en la clase en vivo pero tienen la ventaja de escuchar en sus ratos libres mis audios y a su modo ponerse al día. 

Tristemente relato que los alumnos de la ESJA (Escuela Secuandaria para Jóvenes y Adultos) ha comenzado a sufrir las bajas que inevitablemente esperábamos. Es lamentable porque doy en su último año del secundario nocturno. Hoy no pueden terminarlo, hoy vuelven a postergar su proyecto de culminar la escuela secundaria...

Todo esto nos deja algo muy en claro, el estado no ha  invirtiendo durante décadas  lo suficiente en la educación de los ciudadanos argentinos.

Se han entregado computadoras, y los chicos a veces no cuentan ni siquiera con luz en su ranchito. Entonces uno se pregunta,  ¿cómo hacemos para educar en estos momentos?, ¿con qué herramientas?, si todos no tenemos los mismos recursos

Mientras algunos estudian calentitos en la cama, escuchando música, tomando una rica merienda. Otros están con una fotocopia que le prestaron cuando rompió el aislamiento y salio a pedirla prestada. Un aislamiento que tendrá que romper otra vez cuando tenga que ver de qué modo envía de manera virtual la actividad a su profesora. Porque les aseguro que la gente más marginada es la que más se lamenta por no poder cumplir con sus obligaciones. 

Nivel Terciario

Y, esta situación también la encontramos en el nivel terciario, tanto universitario como no universitario. Pero acá podemos lavarnos las manos parece, porque total pocos accedían a esta posibilidad. Hoy en la necesidad de crear plataformas virtuales para evaluar, nos encontramos con alumnos que reprueban porque al contestar su respuesta en el examen colocaron la palabra correctamente escrita, pero su docente la subió sin el tilde del acento. Y saben que, el sistema la tomó como respuesta equivocada. Reconocemos que hay universidades e institutos terciarios serios que ya venían trabajando con el sistema online pero no todos lo tenían implementado.

La educación saca adelante a un país y sabemos que las personas se pueden manipular mejor si son ignorantes. Acabemos con esto, de aprovecharnos de la falta de oportunidades y la extrema necesidad de los sectores vulnerables, todos tenemos derecho a progresar, recibiendo las mismas posibilidades. 


marginalidad educativa y aislamiento virtual

Para reflexionar

El sistema informático y tecnológico en nuestro país es precario, arcaico, obsoleto. Si queremos mirar de cara al futuro y levantar a la Argentina del bajo nivel educativo que actualmente está debemos comenzar a utilizar las herramientas que pueden llevarnos al progreso y para eso tendremos que trabajar codo a codo, para garantizar que TODOS tengamos acceso a un nivel educativo DIGNO Y DE CALIDAD. Terminemos con la marginalidad educativa y con el aislamiento virtual, porque en definitiva nos han hecho creer que el aislamiento era para evitar el contagio pero en realidad estamos perdiendo el contacto. 



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